Nunca llgué a doblar cucharas.


Buscó en su mochila la caja de lápices de colores, eligió el azul que más le gustó y pintó el cielo.
Hacía diez minutos que Arturo había descubierto lo que era capaz de hacer. Ahora se acordaba de su padre cuando le decía que, si deseabas mucho algo, al fina se convierte en realidad. Y él veía a aquel hombre que doblaba cucharas en la televisión. Después corría a su cuarto y hacía un gran esfuerzo, concentrándose en la cuchara, pero lo único que había conseguido era algún que otro dolor de cabeza.

Pero hoy ha sido distinto. Se ha levantado nervioso, pues su padre le había prometido llevarle al parque de atracciones, hacía casi dos años que no montaba en la noria. Se lavó la cara como los gatos, sin agua, no tenía tiempo para lavarse los dientes así que usó el enjuague bucal de su madre, cuando empezó a picarle en la boca pensó que, a lo mejor, tampoco hubiera pasado nada por perder un par de minutos. Se vistió y llenó su mochila con todas las cosas que un niño de su edad puede necesitar en un parque de atracciones; los walky-talkis, unos lápices de colores y un cuaderno, el muñeco explorador, los cromos de fútbol y una cámara de fotos de esas que tienen dentro diapositivas de postales.

Bajó a saltos las escaleras. Su madre lo estaba esperando al pie. “No creo que vayas al parque, está lloviendo” In crédulo, salió disparado al jardín. No le hizo falta mirar al cielo, las gotas de lluvia le inundaban las mejillas. Quería llorar pero la impotencia y la rabia no le dejaron. Se enfadó con las nubes, levantó las manos y empezó a agitarlas como si quisiera pelearse con ellas. “La culpa es vuestra” Y las nubes empezaron a abrirse como si le tuvieran miedo. Pero la verdad es que se movían a su antojo. Lo había deseado tanto… y además esta vez ese deseo salía de un sitio distinto. Empujaba los brazos hacia delante y las nubes se alejaban, movía los brazos hacia él y las nubes volvían, sólo tenía que pensarlo y hacer un gesto con las manos. Empujó las nubes hasta donde no las pudiera ver, pero el cielo seguía gris, así que se le ocurrió una idea, buscó en su mochila la caja de lápices de colores, eligió el azul que más le gustó y pintó el cielo. En ese momento escuchaba los consejos de su maestra. Ponía mucho cuidado en no salirse, no fuera a ser que manchara las fachadas de los edificios de enfrente o que tiñera el sol de azul. Movía el lápiz formando pequeños círculos y no se dejaba ningún hueco sin pintar. Cuando acabó le dolía un poco la muñeca, pero estaba muy orgulloso de su cielo. Se sentó en el primer escalón del porche y esperó a su padre.

5 comentarios:

Salva dijo...

"...buscó en su mochila la caja de lápices de colores, eligió el azul que más le gustó y pintó el cielo. En ese momento escuchaba los consejos de su maestra. Ponía mucho cuidado en no salirse, no fuera a ser que manchara las fachadas de los edificios de enfrente o que tiñera el sol de azul. Movía el lápiz formando pequeños círculos y no se dejaba ningún hueco sin pintar. Cuando acabó le dolía un poco la muñeca, pero estaba muy orgulloso de su cielo. Se sentó en el primer escalón del porche y esperó a su padre."


Tus últimas frases son preciosas. ¡Enhorabuena!

ILSA dijo...

"Me paso la vida buscando un enigma
pintando en el cielo..."

Ojalá todo se solucionase con una caja de lápices de colores. Yo, por si acaso, voy a guardar una en mi bolso.

Una buena idea y un buen relato.

Mónica dijo...

Un placer comprobar que sus musas se van adaptando a la vuelta al mundo laboral, parece que se les han traspapelado cuatro líneas de otra inspiración, pero es tan bonito el resto, es tan bonito conseguir pintar sin salirse, sin teñir el sol de azul... yo nunca aprendí:

"Una nube azul, asomo de tormenta y el otoño en ti
es siempre primavera necesito huir
a un mundo de miradas transparentes
debí haberte besado más urgentemente
debí haberte ofrecido más en todos los sentidos..."


... pero es una historia tan bonita, que todo lo demás no importa... un saludo!

Anónimo dijo...

siempre me gustó "escaparme" del mundo pintando..Imaginaba tantas cosas..para que se hicieran realidad..

Anónimo dijo...

Todos tendriamos que llevar una caja de lapices de colores para pintar lo que nos "tapara" las nubes....
bilbao----la de antes...tambien fuí yo.

 
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