Se me encoge el corazón al leer historias como la de esta chica, mutilada en Somalia a los cinco años, sometida a un pueblo y a una religión que trata a las mujeres como esclavas, maltratada por su propia familia castigándola físicamente hasta fracturarle el cráneo. Una luchadora nata que se enfrenta a la sumisión de las mujeres en el Islam, que es capaz de hacerlo contra viento y marea.
Lo que no termino de entender es por que ondea la bandera esa de barras y estrellas y lamenta que el ejercito de los EE.UU. no se hubiese quedado en Somalia y Afganistán, incluso con un ejercito mayor. Puede que la infibulación sea un acto cruel, pero que en cambio las torturas realizadas por los soldados americanos, las violaciones las matanzas a familias, las humillaciones y los disparos sin preguntar sólo sean daños colaterales por el bien de la humani

También me sorprende la poca fe que tiene en la buena voluntad de su pueblo y en el poder de cambio interno, que necesita de la ayuda de ejércitos externos para darle esperanza al pueblo somalí.
Quizás la solución esté los EE.UU., pueblo de grandes oportunidades y grandes libertades, o en los ejércitos internacionales con gran aporte de caballería y armamento ligero. No sé... Una vez escuché “Tristes guerras si no es amor la empresa.......... Tristes armas si no son las palabras” quizá quien lo dijo estuviera equivocado o simplemente no respiró el verdadero aire de libertad.