Calendario.

El piso era de ella, pero el amor era de los dos. Decidieron irse a vivir juntos un martes, creo que llovía, después de cinco años de noviazgo no era de extrañar. Aunque para ellos sólo había sido un largo domingo. Un miércoles tomando un café eligieron los muebles de su comedor en el catálogo de Ikea y para allí que se fueron el jueves.
Y llegamos a hoy, sábado. La situación es la siguiente: nos encontramos en el comedor de la nueva casa. Él viste un pantalón de chándal, deportivas y una vieja camiseta azul. Ella viste un ancho pantalón pirata, camiseta de publicidad y zapatillas de estar por casa. En el centro de la habitación encontramos un mueble de televisión modelo tobo en color wengué a medio montar y sobre la mesa del comedor una cantidad indeterminada de tornillos una llave allen y un papel que advertimos que son las instrucciones de montaje.
La situación es tensa, lo podemos observar en las caras de los dos, él tiene mucho que decir, pero por algún motivo no pronuncia palabra. Ella coge las instrucciones de montaje y las vuelve a mirar. Se muerde el labio fuertemente para evitar lo inevitable y rompe a llorar. Es entonces cuando pronuncia las que serán las últimas palabras del día: “Quizá no ha sido una buena idea irnos a vivir juntos”

3 comentarios:

Mónica dijo...

Qué gran primera frase, cómo me gustaría que se me hubiera ocurrido a mí... mis felicitaciones!

Lein dijo...

Como siempre, la inspiración llegó en forma de canción.
Agradecido de que no me demandes por plagio.

ILSA dijo...

Y hablando de principios... ¿Sabéis a qué principio me ha recordado éste? Al principio del principio del "Ruido" de Sabina. Me explico; lo que acabó siendo el principio de "Ruido" le precedía un principio más bonito, si aún se puede (qué lío):
Ella le pidió que la llevara al fin del mundo, él pudo alcanzarla sólo al límite del mar. (Pedro Guerra).

Qué vértigo el ruido, el amor, y sobre todo qué vértigo este calendario. Todo pasa tan rápido.

 
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