Sonríe.

Después de tanto tiempo creo que no me queda nada por decir, a mis setenta y dos años y con miles de artículos y un puñado de libros a mis espaldas me siento vacío de frases, como si hubiera exprimido hasta la última letra. Y ahora me encuentro frente a mi futuro totalmente hueco, como un cascabel al que le falta la bolita. Ahora mi pluma se secará, y con ella la felicidad.
Abatido, me he bajado a la calle en busca de algo, no se muy bien el qué. Paseando, cerca de las obras del nuevo tren orbital he encontrado a tres hombres de edad avanzada apoyados en una de esas vallas que separar a los que buscan tesoros de los que esperan encontrarlos. Dos de ellos no apartaban la vista de los operarios que descargaba sacos de un camión, en cambio el otro observaba curioso el movimiento de una grúa torre. Este último sacó un papel del bolsillo, lo desdobló y sonrió, después de unos segundos lo volvió a doblar y se lo guardó. Advertí que repetía este gesto demasiado a menudo. Ávido de encontrar la respuesta a esa sonrisa he dado un paso atrás y tal ha sido la sorpresa que no he podido evitar copiar su sonrisa. La hoja de papel estaba repleta de pequeñísimos círculos dibujados a mano llenando más de la mitad del folio. Demasiado intrigado como para irme a casa le he preguntado: “Perdone por la indiscreción, pero que es lo que lleva en ese papel?” y con tono de confidencialidad me dice: “es el secreto de la felicidad” y me extiende el brazo para que lo vea de cerca.
La chica de la papelería me pregunta “ de verdad quiere cien fotocopias de esto?” “Si, por favor”. Le pago , le sonrío y antes de salir a la calle le dejo una copia encima del mostrador.

5 comentarios:

Salva dijo...

Son buenas tus historias, chico. Tienes ideas interesantes e impactantes, sorprendentes... y eso hace mucha falta para un mundo feliz.

Saludos.

ILSA dijo...

Miraré en mi mostrador, a ver si alguien me deja las claves de la vida... ¿será bueno tenerlas?

Ya pensaba que el nombre del bolg se hacía realidad, y esto era el final. Estaba esperando la segunda parte.

"...mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará ante mis ojos..."

Mónica dijo...

Me ha encantado esta historia, no porque empezara con un escritor frustrado, ni siquiera porque continuara con un par de hombres esperando sobre una valla a que por fin llegue la muerte: me ha encantado porque fluye, literalmente, con el mismo trazo de los círculos sobre ese folio, con la misma idea con la que Cortázar empezaba "Rayuela"...

" (...) En uno de sus libros Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. (...) Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. (...) "

... y no sabría decir bien por qué, pero es genial. Para cuándo la próxima? ;)

PS. Ah! ILSA, yo no me fiaría de las primeras "claves de la vida" que encontrara...

Anónimo dijo...

jue... y me quedo con las ganas de ver cuales eran las claves de la felicidad...de lo que ponia aquel papel que no para ba de voltear la vista..
eres un as.. siempre me dejas con el "aire" de volver a leerlas para ver si cojo al vuelo lo que escribiste..
que eso..que genial..como siempre.
besos.. Monica-Bilbo

Anónimo dijo...

Me gustan tus historias.. me siento comoda leyendolas.. transmiten paz, incluso si hablan de cosas tristes.. viva la melancolía.. un beso.. almu

 
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